boepapel

Real Decreto 1619/2012, de 30 de noviembre, por el que se aprueba el Reglamento por el que se regulan las obligaciones de facturación

- Entrada en vigor: 1 de enero de 2013

Nota del autor: antes de seguir leyendo, ten en cuenta que con una pequeña búsqueda en Google encontrarás comentarios mucho más técnicos y elaborados sobre el nuevo Reglamento. Particularmente me ha gustado éste de Susana Macías. Lo que vas a leer no son más que unas reflexiones de tarde de domingo, carentes de todo valor jurídico. Estás avisado...

Salvo que el fin del mundo lo impida, el próximo 1 de enero de 2013 entrará en vigor el nuevo Reglamento por el que se regulan las obligaciones de facturación, publicado en el BOE de 1 de diciembre de 2012. Este texto recauchutado vendrá a derogar al anterior —del que mantiene buena parte del articulado— el cual ha estado en vigor desde el 19 de diciembre de 2003 y se extinguirá cuando suene la última campanada de fin de año. Así que en nochevieja, si quieres ser original, puedes brindar "por el nuevo Reglamento de Facturación", aunque no garantizamos que ello te convierta en el Rey o Reina de la fiesta.

El Reglamento hay que leerlo, entero y con lupa, pero las novedades más reseñables que arroja una lectura rápida y que nos puedan interesar "como profesionales", desde mi punto de vista serían las siguientes:

Adiós "tique", hola "factura simplificada".

Desaparece el concepto de "tique" del anterior Reglamento, que al parecer estaba generando problemas en las operaciones con Chile. El "tique" se pone un traje nuevo para nochevieja y pasa a ser denominado "factura simplificada" (artículo 4). Así que al mismo tiempo que sopléis por el matasuegras, podréis borrar de vuestra memoria la habitual frase de "me puede dar Vd. el tique" y sustituirla por la mucho más pomposa de "haría Vd. el favor de entregarme la preceptiva factura simplificada exigible desde el 1 de enero". Posiblemente los primeros días os mirarán con cara rara, o algo peor. Lo aconsejable es hacer prácticas en el taxi que os lleve de camino a la fiesta o de vuelta a casa después de la juerga.

Además como profesionales, podemos girar aún más la tuerca, porque en el artículo 7.2 nos han otorgado el derecho legal a exigir que en esa "factura simplificada" se hagan constar datos "extra" no exigibles por un mortal estándar, como la inclusión de nuestro domicilio profesional y el desglose de la cuota tributaria respecto a la base imponible.

Antes de pedir esto hay que medir muy bien la capacidad de aguante del expedidor, no vaya a ser que te lleves el desglose en todo el hocico.

Lo cierto es que se trata de una novedad importante que por un lado nos facilitará los divertidos cálculos tributarios y, por otro, nos dará mayor seguridad frente a la AEAT a efectos de justificar el gasto y relacionarlo con nuestra actividad: ya no tendremos un simple tique sino una estupenda factura simplificada a nuestro nombre.

En fin, que los sectores del taxi y de la restauración nos van a odiar.

Llegó la verdadera hora de la "factura electrónica", ¿o no?

Las facturas podrán expedirse en cualquier lengua (lo dice el artículo 12.2), pero es una opción bastante asquerosa y poco práctica. Es raro que una persona cualquiera quiera prestarnos la lengua para ello y con el tiempo y la saliva se borra la tinta, lo que unido a la difícil localización a posteriori del portador de la lengua, es contrario al deber de conservación regulado en los artículos 19 a 22.

Descartada la lengua ajena, nos queda la opción "en papel" y la opción "en formato electrónico" a las que se refieren los artículos 8 y siguientes.

No os llevéis a engaño, un escaneo cutre de una factura en papel ni equivale ni tiene la consideración de "factura electrónica". Si queremos pasarnos al mundo de la factura electrónica tendremos que cambiar el chip, proveernos de los necesarios mecanismos, aprender un poco de firma electrónica y practicar. Con la firma electrónica que facilita la FNMT o con el propio DNIe podremos llegar a firmar nuestras facturas, a través de una aplicación informática adecuada. Cosa distinta es que consigas hacer que todo funcione a la primera, u optes por amartillar el lector "de DNIe"; lo segundo relaja más, pero te aleja del apasionante mundo de la factura electrónica. Cuando todo esté listo y seas capaz de expedir facturas electrónicas, no cantes victoria, además habrá que pedir permiso al cliente, pues así lo exige el artículo 9.2. Alguno dirá que no, con tal de no pagar.

Y por último, a tenor de los artículos 22 y 23, tendrás que disponer de un sistema que permita a la AEAT "un acceso en línea a los datos así como su carga remota y utilización". Esta exigencia se me antoja un pelín exagerada, lo suyo es que si nos requieren la aportación, pudiese llevarse a cabo la misma mediante la copia de las facturas electrónicas en un soporte adecuado, CD, remisión por correo electrónico o similar, quizás autenticado por un notario. Pero no, aparentemente hay que abrir los puertos y dejar que el funcionario entre remotamente en nuestro sistema para toquetear. El paradigma de la seguridad.

En definitiva, creo que ha llegado el momento de... hacer el pedido de tóner.

XceptioBanner

blogosfera

•  TOP 5 POR NÚMERO DE CLICKS  

——————————————

——————————————

•  VER TODOS LOS BLOGS  

TWPROCESALISTAS 2x