Ha pasado mucho tiempo desde mi último artículo… es lo que tiene el exceso de papel, de calor y, sobre todo, la sobrestimación de la capacidad propia a la hora de establecer grandes propósitos (ir regularmente al gimnasio sin haberse siquiera apuntado, aprender idiomas mientras duermes, escribir al menos un artículo a la semana…)

Pero hay que recuperar el ritmo, con algo sencillo para que no se nos derrita el cerebro y hoy ha caído en mis manos una resolución que se presta a ello. Se trata de un Decreto que resuelve una impugnación de una tasación de costas, pero no la clásica impugnación por indebidas o excesivas que interpone el obligado al pago, sino la impugnación que puede interponer el propio favorecido por la condena en costas, cuando considera que no se han incluido en la tasación gastos debidamente justificados y reclamados.

245 | 3. La parte favorecida por la condena en costas podrá impugnar la tasación por no haberse incluido en aquélla gastos debidamente justificados y reclamados. También podrá fundar su reclamación en no haberse incluido la totalidad de la minuta de honorarios de su abogado, o de perito, profesional o funcionario no sujeto a arancel que hubiese actuado en el proceso a su instancia, o en no haber sido incluidos correctamente los derechos de su procurador.

El problema procesal es: ¿cuándo se considera que han sido debidamente justificados y reclamados y hasta cuándo podemos solicitar inclusión de partidas o facturas “olvidadas”?

Conforme al artículo 242.2 de la LEC, “La parte que pida la tasación de costas presentará con la solicitud los justificantes de haber satisfecho las cantidades cuyo reembolso reclame”. Por tanto, conforme al uso del tiempo imperativo, parece claro que todo lo que se quiera “tasar” en concepto de costas ha de acompañarse con la solicitud, constituyendo de esa forma un gasto debidamente justificado (si corresponde al proceso) y debidamente reclamado. El abogado, evidentemente, nunca se olvida de su acompañar su minuta —para eso pide la tasación— y el procurador tampoco olvida unir su nota de derechos. Ahora bien, qué sucedería cuándo tras haber presentado la solicitud de tasación nos apercibimos de que falta por aportar la minuta de un perito que ha actuado a instancia de nuestro cliente. La respuesta es… ¡¡¡CORRE ANTES DE QUE SEA TARDE!!!

En esos casos ha de tenerse muy en cuenta el artículo 244.2 de la LEC, a cuyo tenor, una vez acordado el traslado de la tasación a las partes, “no se admitirá la inclusión o adición de partida alguna, reservando al interesado su derecho para reclamarla de quien y como corresponda”. Por tanto si bien es factible aportar justificantes de conceptos tasables "olvidados", el tempus para su aportación queda fuera de control, pues el Juzgado no nos va a otorgar ningún plazo, no nos va a avisar con una diligencia de "eh... que voy a acordar el traslado", ni nuestro olvido es subsanable por la vía del 231 de la LEC: desde el momento en que el Secretario Judicial firme la diligencia de traslado de la tasación -lo cual suele producirse el mismo día en que tasa- nada podremos aportar, ya será demasiado tarde.

Efectivamente, el texto es tan duro como parece, desde el momento en que por el Tribunal se acuerde “el traslado” de la tasación a las partes (que no desde la notificación de ese traslado), al favorecido por la condena en costas ya no se le admitirá ninguna otra minuta o justificante.

Y la eventual impugnación de la tasación conforme al 245.3 tampoco nos llevará a nada, puesto que lo que aportemos con posterioridad al “acuerdo” de traslado de la tasación, por lógica, no pudo ser incluido en la tasación, no estaba debidamente justificado ni reclamado, no es motivo de impugnación.

Y eso es precisamente lo que viene a decir el Decreto que hoy traigo a colación, resolviendo un supuesto en el que el “favorecido” olvidó incluir en la solicitud de tasación la minuta de su perito, y si bien luego la aportó antes de que le notificasen el traslado de la tasación, lo hizo en fecha posterior a que dicho traslado hubiese sido acordado. Resultado, el cliente se come con patatas la factura de su perito = cliente nada contento.

El consejo que puede extraerse de todo esto es que no tengas prisa en solicitar la tasación, aun cuando el Tribunal te intime y requiera para que la solicites bajo pena de “archivo inmediato” de los autos (intimación habitual últimamente), o el procurador te la pida con intensidad, revisa bien el expediente para no olvidar nada, la celeridad le puede costar cara al cliente… e indirecta, o directamente al abogado.

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